juan boch

La historia de las divisiones del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) es que finalmente sus líderes se han reconciliado después de años de acusaciones y descalificaciones mutuas. El fundador del PRD, el fenecido profesor Juan Bosch y el líder posterior de esa organización, doctor José Francisco Peña Gómez, se reconciliaron después de años de enfrentamientos. Lo mismo sucedió con el extinto Peña Gómez y su entrañable amigo, también fallecido, licenciado Jacobo Majluta.

El caso más reciente fue el del expresidente Hipólito Mejía y el licenciado Hatuey De Camps Jiménez.

En 1973, Bosch abandonó el PRD y fundó el PLD. Peña Gómez y miles de perredeístas solicitaron a Bosch que dejara sin efecto su decisión. Bosch la mantuvo.

Durante más de dos décadas, Bosch la emprendió contra el PRD y Peña Gómez, a quien muchos definieron el alumno más aventajado del exmandatario.

El enfoque de la política y diferencias personales separaron durante largo tiempo a esos dos líderes nacionales.

En 1990 Peña Gómez y Majluta se disputaron la dirección del PRD.

Peña Gómez ganó el pleito legal y se quedó con el PRD y Majluta fundó el Partido Revolucionario Independiente (PRI).

Ambos líderes fueron separados a las elecciones presidenciales de 1990, pero ofertaron a su maestro, Bosch un respaldo incondicional, el que no aceptó el fundador del PRD y del PLD. Peña y Majluta se reencontraron seis años después.

Mejía y De Camps rompieron sus relaciones, cuando el primero violando los estatutos y principios del PRD, hizo modificar la Constitución para reelegirse.

De Camps calificó como una afrenta a la memoria de Peña Gómez el reestablecimiento de la reelección presidencial que se había derogado en 1994 en las reformas introducidas ese año en la Carta Sustantiva que redujo en dos años el período del extinto expresidente Joaquín Balaguer.

De Camps fundó el Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD) que enfrentó al PRD en las elecciones de 2008.

Posteriormente, Mejía admitió públicamente que cometió un error con reestablecer la reelección y pidió perdón.

Esa sinceridad de Mejía facilitó que De Camps y su partido participaran aliados al PRD en las elecciones presidenciales de 2012 y que ahora busque una reconciliación en el partido que abandonó.
Los perredeístas han demostrado a través de la historia que son expertos en autodestruirse y anteponer criterios personales por encima de los del país para finalmente ponerse de acuerdo y curar las heridas.

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